Misticismo y Otredad

¿Somos todos místicos?

Fco. Javier Sancho Fermín                                                                                                                                                    Dir. del CITeS-Universidad de la Mística de Ávila

“Entre los pucheros anda el Señor ayudándoos en lo interior y exterior”, Fundaciones 5,8. Santa Teresa de Jesús.

El misticismo inquieta al ser humano desde el principio de los tiempos sin distinguir credos ni culturas y despierta el interés de diferentes ciencias y perspectivas. La psicología, la teología y la antropología; entre otras, analizan sus fenómenos y ofrecen sus conjeturas a propios y ajenos.

La experiencia mística

La palabra “mística”; del  griego myein, significa encerrar-cerrado y si bien el concepto aparece ya entre los pensadores del siglo V a.C., dicha acepción ha ido evolucionando. Tal y como sucede con todos y cada uno de los sucesos que experimentamos, también el misticismo fue puesto bajo la lupa en nuestro intento por conocer y enunciar sus causas profundas.  La búsqueda entusiasmada del espíritu poco a poco encontró respuestas y puso luz sobre siglos de oscurantismos, falsos diagnósticos  y censuras. 

La experiencia mística; siempre súbita e iluminativa, irrumpe al interior del ser humano y se manifiesta en fenómenos -a priori- extraordinarios, misteriosos y aparentemente “negados” a la luz de la razón.  El fenómeno místico anuncia el Misterio abriendo un espacio cerrado sobre sí mismo; inaccesible al psiquismo intelectual y muchas veces perturbador, que sumerge al Ser en un silencio brusco, ya que la palabra se desploma frente a la magnitud de la divinidad que se releva. Es desde esa rotunda retracción del místico que se hace la luz  de lo sagrado, disponiéndolo a la apertura…. Allí donde se rasgan todos los velos y las palabras colapsan, el alma se rinde a la paradoja de una vivencia cuyos contenidos suspenden toda lógica, puesto que lo que se revela es de otra naturaleza. Allí aparece la imposibilidad de describir la experiencia y al mismo tiempo la absoluta imposibilidad de no comunicarla. Nace de esta paradoja la total apertura, entrega y servicio del místico que;  nutrido y transformado, irradia la gracia ofreciendo a los Otros la vivencia iluminativa que solo en el gesto de atestiguarla alcanza su completud.

Santa Teresa de Jesús

Todas las tradiciones religiosas narran las historias y vivencias de sus místicos y todas anuncian la divinidad. Sin embargo, entre tantas almas iluminadas hay una que es; sin lugar a dudas, guía espiritual y referente místico universal: Santa Teresa de Jesús; religiosa mística, escritora y Doctora de la Iglesia. Su legado no solo ha despertado el interés de la comunidad científica de todos los tiempos al rededor del mundo, sino además la devoción de quienes sospechan el susurro que nos habita; irrenunciable: ¿quién soy?.

 Fco. Javier Sancho Fermín; director de la Universidad de la Mística de Ávila, escritor y sacerdote de la Orden del Carmelo Teresiano, nos ofrece sus frutos:

https://www.youtube.com/watch?v=4k-hBgZWNQk

“Yo era un tesoro oculto y quise ser conocido”, hadiz qudsi; islam.

La mística no es apenas un conjunto de manifestaciones sobrenaturales (milagros, estigmas, bilocaciones, etc), ni es una experiencia a la que puedan acceder tan solo un puñado de santos o iluminados. La mística es; por el contrario, inherente al ser humano. Es la experiencia que integra sus dimensiones, develándose cualidad íntima y propia de su naturaleza.

El fenómeno místico revela lo sagrado que ya Es en cada uno y extiende el camino que nos lleva desde nuestro pequeño “yo” hacia la inmensidad que se manifiesta en los rostros que nos miran, tan sagrados y místicos como el propio.

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