VIVIR PARA LOS OTROS; LA VERDADERA REVOLUCION

TINO VENEZIANO, CON EL FOCO EN LOS INVISIBLES.

Solidaridad urbana. La pobreza a la intemperie.

Tino es fotógrafo de trabajos conmovedores. Pero sin dudas es por su alma solidaria; no por su cámara de última generación, que puede retratar profundamente la realidad de los más vulnerables de Roma y del continente africano.  Desde 1979 acompaña la obra de la comunidad San Egidio al servicio de quienes sobreviven a la intemperie en las calles de su ciudad. Como líder del “Chalet de la Misericordia”; refugio nocturno para personas en situación de calle, distribuye alimentos y mantas como primer gesto de proximidad hacia aquellos Otros que lo esperan para comenzar un lazo profundo de amistad y amor. Encuentro que borra los prejuicios que condicionan el modo de comprender este aspecto particular de la pobreza urbana y rompe su  aislamiento.

¿Cómo nace su vocación de servicio en la comunidad de San Egidio?
Entro en la Comunidad de Sant’Egidio en 1979 a los 18 años. La comunidad me hizo conocer a Jesús crucificado, me hizo enamorarme de él y de los pobres. Cuando joven me molestaban muchas características de la Iglesia; no se Jesús, sino de la Iglesia. Con el tiempo comprendí que la Iglesia está compuesta por hombres y mujeres; con sus luces y sus sombras. Hoy creo que usaría la palabra “humanizar” y “misericordia” para todos ellos, esta es mi experiencia.

¿Cómo ve el fenómeno de la globalización y los cambios sociales; en lo que afecta a los más vulnerables?
El “ver” se lleva a cabo incluso sin la globalización y la migración, “veo” (también me gustaría añadir el “sentir”). Todo cambia con las experiencias de la vida, los rostros y las historias que encuentras, pero sobre todo con un corazón abierto a las necesidad de los otros. Un corazón dispuesto a “leer” la historia y la geografía, y no empantanarse en lo que uno cree o piensa que sabe. El Papa Juan XXIII dijo que el Evangelio no cambia, somos nosotros que con el tiempo lo entendemos mejo. Aquí los pobres siempre han exitido y siempre exitiràn, lo que cambia es la forma de “ver” y responder a sus necesidades, que no son necesariamente necesidades primarias. En Italia, especialmente en Roma, la situación ha empeorado, sin duda por la crisis economica que ha mordido de muy particular manera la carne de los pobres. Lo que estamos viviendo hoy en día es el resultado de haber subestimado la crisis global, las masas que acuden a nosotros son el resultado de la guerra y el hambre. El aumento de extranjeros se debe a esto, y ¿cómo negar el asilo a aquellos que huyen de la guerra? Solo piense en la situación en Siria, por ejemplo. Pero miremos aquellos que huyen de África y arriesgan su vidas en un barco librados a su suerte. Si tuvieran sólo una pequeña posibilidad de quedarse ¿por qué correrían el riesgo de perder la propia vida o la vida de sus hijos? Simple, si arriesgan tanto es para escapar de una muerte segura.
Aquí; en Roma, por la tarde hacemos la distribución de alimentos a italianos y extranjeros, no hacemos ditinciones porque el hambre no se fija en el color de la piel o la razón por la que terminó en la calle. El clima social ha empeorado, la xenofobia, el racismo, la incapacidad cultural para entender las razones de tanta miseria, todavía hay quienes creen que vivir en las calles es una opción, tal vez cubriendola de una falsa (y fácil) catalogación de bohemio. No, no hay elección, los que están en la calle no eligieron, eligieron otros para ellos.
El perfil es el más variado, hay quienes se alejan de la familia, tal vez por la pérdida del trabajo. Los desocupado, los enfermos mentales, alcohólicos o tóxicos, o simplemente personas mayores que no tienen una pensión, se han incrementado las familias que viven en las calles. A la mesa de la comunidad llegan parejas en sus cincuenta años; con hijos pequeños o adolescentes, mi corazón se vuelve chiquito, lo que quieren es una ayuda inmediata para comer, pero el verdadero problema es encontrar la dignidad de un trabajo y una casa. Es fácil terminar en la calle, por mil razones puedes entrar en una espiral que te tira hacia abajo. Pero estos encuentros, estos amigos de la calle no tienen el destino marcado. Se puede hacer mucho, sólo hay que ser un mínimo de referencia para ellos. En la Casa de la Misericordia; por ejemplo, hemos conseguido hacer que las personas se reencontraran con los familiares a quienes no veían desde hacía mucho tiempo. Algunos han encontrado trabajo, le hemos restituido la dignidad sólo por haberlos alojados, ¿cómo puedes encontrar trabajo si no puedes lavarte, si tu ropa està sucia o no puedes afeitarte? Todo esto puede solucionarse a través de un encuentro, la historia de cada uno de nosotros es un encuentro.

Con el corazòn en Àfrica

¿Cuáles son las misiones en África?
La Comunidad lleva a cabo su misión en 10 países de África.
Yo voy a Mozambique, un país que está dentro el corazón de la comunidad. San Egidio fue protagonista de los acuerdos de Paz que ha lanzado Mozambique despues de 10 años de guerra civil y un millón de muertos. Tenemos un vínculo especial con aquel país y decenas de comunidades; son cerca 8.000 personas. El primer objetivo era la Paz, hemos trabajado y rezado tanto para que termine la guerra, la guerra es la madre de todas las pobrezas. Nuestro trabajo por la Paz es un compromiso primario. San Egidio es llamada 3P, Pace (Paz), Poveri (pobreza), Preghiera (oración), no lo decimos nosotros, el Papa Francisco nos lo dijo. Después de la guerra, hemos podido luchar contra el SIDA y la desnutrición que en Mozambique ha hecho daños irreparables mediante la eliminación de una generación intermedia, durante años las parejas abuela / niño ha sido la norma tipo de familia. En 2002 naciò DREAM (Disease Relief through Excellent and Advanced Means)
Este programa a lo largo de los años ha creado clínicas, centros de alimentación, escuelas de la paz, los servicios a niños de la calle, a los ancianos, fue una respuesta efectiva a las necesidades del pais y ha cambiado la vida de tantas personas. Recuerdo agosto del 2001, cuando establecimos la primera clínica en el campo de Goba en la frontera con Suazilandia, aparentemente no había nada de nada, pero después de poco la gente salía de la selva para ser examinado, fue una experiencia única, alli he tocado con las manos lo que África es realmente. Ahora Dream lleva a cabo sus tareas en 10 países africanos, pero Mozambique es el modelo de desarrollo del Programa.
Los objetivos logrados en los últimos años son elocuentes: más de 270,000 personas fueron tratadas en 10 países africanos; 47,000 son niños a quienes se les ha ofrecido un futuro. La expresión concreta del significado de la terapia como prevención es el nacimiento de más de 55,000 niños nacidos sanos (sin SIDA). Si bien inicialmente el programa se dirigiò a personas con SIDA y buscó resolver el problema de la desnutrición, hoy ha evolucionado y atiende enfermedades preexistentes: tuberculosis, cáncer uterino, diabetes e hipertensión. En cualquier caso, la lucha contra la malnutrición, especialmente la malnutrición infantil, sigue siendo un compromiso constante, la cura es más efectiva si existe una dieta correcta.
Mi trabajo en África no es solo documenta; soy técnico, sigo el trabajo de mantenimiento de los varios centros que solo en Mozambique se distribuyen en varias provincias. También es verdad que mi “ver” como fotógrafo es fruto de la educación que he recibido de la comunidad, se fusiona con el sentir de la Comunidad, la comunicación visual es esencial. Ayuda a visibilizar no solo el dolor sino el mundo de esperanza y alegría que es también África. No puedo soportar que este continente venga disfrazado como un problema sin solución, el de la miseria y la desesperación. Hay un África de la sonrisa que es apasionante y hace que quieras trabajar para cambiar el mundo. Realmente todos pueden marcar la diferencia, lo digo en serio, porque si es verdad que nadie puede resolver el problema solo, también es cierto que tu gesto para ese niño que te importa cambia tu vida sustancialmente y tambien la suya . Cada viaje termina con una pregunta: ¿qué hacer? ¿Què puedo hacer? Sé que lo que hago es siempre muy poco pero pongo mi pasión por la fotografía al servicio de los pobres, realicé 26 exposiciones tituladas Viva l’Africa Viva cuyos ingresos donè para patrocinios y para nuestros centros de nutrición. Ver a los niños que comen con gusto no tiene precio, no solo alimentaré su crecimiento, creo que alimentaré el futuro.

¿Cuál es el mensaje que nos revela tu experiencia?

No soy un mensajero, en todo caso soy un testigo de cómo lo que elejimos puede cambiar las vida de los demás. Nunca busqué la riqueza, traté de vivir eventos que pueda recordar en mi vejez. Nunca acumulé, siempre gasté para viajar. Porque viajar es conocer, y conocer te hace conciente, ser consciente te permite tomar decisiones, eres tú quien decide tu vida y cada elección nos ata a cada uno de nosotros desde el útero hasta la tumba porque todos estamos interconectados. Vivir por sí mismo es una estafa, te cierras en un mundo pequeño hecho solo por las cosas que deseas, vivir para los demás es una revolución, te lleva a horizontes amplios donde tu ser es parte de un sueño común. He hecho mío el lema de Santegidio, 3P, paz, pobreza y oración, no son palabras vanas, son estrellas para orientarse.

Come arrivi a Sant’Egidio e come nasce la tua vocazione per servire i più bisognosi?
Entro in Comunità di Sant’Egidio nel 1979, avevo 18 anni, seppur giovane venivo da esperienze politiche e non sopportavo la Chiesa in quanto tale, non Gesù, la Chiesa. La Comunità mi ha fatto incontrare Gesù crocifisso, mi ha fatto innamorare di Lui e dei poveri. La comprensione storica è arrivata dopo, ho compreso negli anni che la Chiesa è fatta di uomini e donne e che si mischia nelle vite di tutti quelle belle e quelle meno belle, se dovessi sintetizzare ora credo che userei i termini “umanizzare” e Misericordia per tutti, è la mia esperienza.

Come vedi il fenomeno della globalizzazione e dei cambiamenti sociali in ciò che colpisce i più vulnerabili?
Il “vedere” avviene anche senza globalizzazione e migrazione, il “vedere” (ma io aggiungerei anche il “sentire”) muta con le esperienze di vita, sul campo, con i volti e le storie che incontri, ma soprattutto con un cuore aperto alle domande di bisogno, è necessario saper “leggere” la storia e la geografia e non impantanarsi a ciò che si crede o si pensa di sapere. Papa Giovanni XXIII diceva che il Vangelo non cambia, siamo noi che con il tempo lo capiamo meglio, ecco, i poveri ci sono sempre stati e sempre ci saranno, quel che cambia è il modo di “vederli” e rispondere ai loro bisogni che non sono necessariamente bisogni primari. In Italia e in particolare a Roma la situazione si è aggravata, sicuramente per la crisi che ha morso le carni particolarmente ai poveri. Quello che viviamo oggi è la conseguenza di una crisi mondiale troppo sottovalutata, le masse che si riversano da noi sono il frutto di guerra e fame. L’aumento degli stranieri è dovuto a questo, e come negare asilo a chi fugge dalla guerra? Pensate solamente alla situazione della Siria per esempio. Ma anche chi fugge dall’Africa e rischia la vita su una imbarcazione di fortuna, se avesse solo una piccola possibilità di rimanere perché dovrebbe rischiare la sua vita o quella dei figli? Semplice, si rischia così tanto per fuggire da morte certa.
Qui a Roma, la sera facciamo le distribuzioni di cibo a italiani e stranieri, non facciamo distinzioni perché la fame non guarda il colore delle pelle o il motivo perché sei finito per strada. Il clima sociale è peggiorato, xenofobia, razzismo, incapacità culturale nel capire le ragioni di tanta miseria, c’è ancora chi crede che il vivere per strada sia una scelta, magari ammantandola dalla falsa (e facile) catalogazione di bohémien. No, nessuna scelta, chi si trova per strada non ha scelto, hanno scelto altri per loro.
Il profilo è dei più vari, c’è chi ha troncato con la famiglia, magari per la perdita di lavoro. Disoccupati, malati psichici, alcolisti o tossici, o semplicemente anziani che non hanno la pensione, sono aumentate le famiglie che vivono per strada. Alla mensa della Comunità dove faccio servizio quando vedo arrivare le coppie cinquantenni con i figli piccoli o adolescenti, mi si stringe il cuore, quello che chiedono è un aiuto immediato per mangiare, ma il vero problema è il ritrovare la dignità di un lavoro e di una casa. E’ facile finire per strada, per mille motivi si può entrare in una spirale che ti trascina verso il basso. Ma questi incontri, questi amici per strada non hanno un destino segnato, si può fare tanto, basta essere un minimo di punto di riferimento per loro. Alla Villetta della Misericordia per esempio, siamo riusciti a fare dei ricongiungimenti familiari di persone che non si vedevano da decine di anni, ad alcuni abbiamo trovato lavoro, gli abbiamo reso la dignità solo per averli ospitati, come fai a cercare lavoro se non ti puoi lavare, hai gli abiti sudici o non ti puoi fare la barba? Tutto questo passa da un incontro, la storia di ognuno di noi passa da un incontro.

Comunidad Sant’Egidio Roma

Quali sono le missioni in Africa?
La Comunità svolge la sua missione in Africa in 10 Paesi.
Io vado in Mozambico, un Paese che sta molto a cuore alla Comunità. Santegidio è stata un protagonista degli accordi di pace che hanno fatto uscire il Mozambico da 10 anni di guerra civile e un milione di morti, abbiamo un legame speciale con questo Paese e le decine di Comunità sparse nel paese arrivano a circa 8000 persone. Il primo obiettivo è stata la Pace, abbiamo lavorato e pregato molto affinché finisse la guerra, la guerra è la madre di tutte le povertà, il nostro, per la Pace è un impegno primario. Santegidio è chiamata 3P, Pace, Poveri, Preghiera, non lo diciamo noi, ce lo ha detto Papa Francesco. Dopo la guerra siamo potuti intervenire per combattere l’Aids e la malnutrizione che nel Mozambico ha fatto danni irreparabili facendo scomparire la generazione di mezzo, per anni le coppie nonna/bambino è stata la norma. Nel 2002 nasce Dream (Disease Relief through Excellent and Advanced Means) http://dream.santegidio.org/?lang=es il Programma durante questi anni ha creato ambulatori, centri nutrizionali, scuole della Pace, servizio ai bambini di strada, agli anziani, è stata una risposta efficace al bisogno e ha cambiato la vita di tantissima gente. Ricordo l’agosto del 2001 quando abbiamo allestito il primo ambulatorio da campo a Goba ai confini con la Swaziland, apparentemente era il nulla nel niente, invece dopo poco la gente è uscita dalla savana per farsi visitare, è stata una esperienza unica, lì ho toccato con mano cosa è veramente l’Africa. Ora Dream svolge i suoi compiti in 10 paesi africani ma il Mozambico è il modello di sviluppo del Programma.
I traguardi raggiunti in questi anni sono eloquenti: più di 270.000 persone curate in 10 paesi africani. Tra questi 47.000 bambini cui si è offerto, sin dal 2002 un futuro, attraverso la terapia e una diagnostica d’eccellenza. Espressione concreta del significato della terapia come prevenzione è la nascita di oltre 55.000 bambini nati sani (AIDS free). Se inizialmente il Programma si rivolgeva ai malati di Aids e a tentare di risolvere il problema della malnutrizione, oggi, si è evoluto tramite eccellenze nel campo medico ad altre patologie incombenti, la TBC, il cancro all’utero, diabete e ipertensione. La lotta alla malnutrizione, in particolare quella infantile rimane in ogni caso un impegno costante, la cura è maggiormente efficace se c’è una alimentazione corretta. Il mio lavoro in Africa non è solo quello di documentare, sono un tecnico, quando vado seguo i lavori di manutenzione dei vari centri che solo in Mozambico sono 11 distribuiti nelle varie province. E’ anche vero che il mio “vedere” fotografico è figlio dell’educazione che ho ricevuto dalla Comunità, si fonde con il “sentire” della Comunità, la comunicazione visiva secondo me è essenziale per avvicinare molti a questo tipo di problemi, spesso un’immagine ti fa entrare in mondi lontani e non necessariamente devono essere mondi che strappano lacrime. L’Africa è anche un mondo di speranze e gioie, non sopporto chi spaccia questo continente come un problema irrisolvibile, fatto di miseria e disperazione, c’è un’Africa del sorriso che è trascinante, che ti invoglia a lavorare per cambiare il mondo, davvero ognuno può fare la differenza, lo dico sul serio, perché se è vero che nessuno può risolvere il problema da solo, è anche vero che il tuo gesto per quel bambino ti cui ti prendi cura cambia sostanzialmente la vita, tua e sua. Ogni viaggio si conclude con una domanda, che fare? Che posso fare io? Lo so che quello che faccio è sempre troppo poco ma ho messo la mia passione per la fotografia a servizio dei poveri, ho realizzato 26 mostre dal titolo Viva l’Africa Viva i cui ricavi li ho donati per adozioni a distanza e ai nostri centri nutrizionali. Vedere dei bambini che mangiano con gusto è impagabile, non nutro solo la loro crescita, io penso che nutro il futuro.

 Qual è il messaggio che rivela la tua esperienza?

Io non sono un messaggero, semmai sono un testimone di come le proprie scelte cambiano la vita di altri. Non ho mai cercato la ricchezza, ho cercato di vivere eventi che potessi ricordare da vecchio, non ho mai accumulato, ho sempre speso per viaggiare. Ecco viaggiare è conoscere, conoscere rende consapevoli, l’essere consapevoli ti pone delle scelte, sei tu che decidi la tua vita e ogni scelta lega ognuno di noi dal grembo alla tomba perché siamo tutti interconnessi. Vivere per se è una fregatura, ti chiude in un piccolo mondo fatto solo da cose da desiderare, vivere per gli altri è una rivoluzione, ti porta su orizzonti larghi dove il proprio io è parte di un comune immenso sogno. Ho fatto mio il motto di Santegidio, 3P, pace, poveri e preghiera, non sono parole vane, sono stelle a cui orientarsi.

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