PH Anónima

Sufismo, camino místico

EL ATRIBUTO FEMENINO EN LA MUJER

El sufismo es; del islam, un tariq (camino) para llegar a Dios purificando el corazón. Es una experiencia transformadora de amor profundo, la vía mística que requiere la gracia de Dios y la baraka (bendición) del maestro. La cosmología sufí se aleja de los fanatismos y las ortodoxias, y si bien tiene su fuente en la revelación del Corán, se nutre integrando elementos rituales de otras tradiciones, como por ejemplo ciertos dhikr (mantras), propios de la espiritualidad oriental. Existen; incluso, entre sus practicantes, hermandades cristianas; ya que el sufismo se ha universalizado y es expansivo.
Resistido en sus comienzos por la ortodoxia islámica; el sufismo, ha suscitado controversias y rechazos; variadas definiciones y diferentes modos de prácticas y rituales. Esta diversidad lejos de debilitar su sentido, enriquece la espiritualidad puesto que conserva su anhelo trascendente: conocer a Dios en todas sus manifestaciones y someterse a su voluntad.


Mardia Her
rero; sufí, es musulmana. Luego de su experiencia cristiana y mística; inspirada en Santa Teresa, descubrió el islam y su amoroso camino sufí. Vivencia que transformó su vida colmando de sentido su experiencia femenina. Proceso espiritual que comparte y promueve allí donde se encuentre, y en equipo con su esposo y colega; de la comunicación, Rafa Millán.

MARDIA HERRERO Y RAFA MILLÁN

El sufismo, como todo camino íntimo y profundo, se hace al andar y se despliega ante el creyente de manera personalísima. Es un “siendo” introspectivo; en busca del sentido trascendente, y se derrama sobre todos los aspectos de la vida del peregrino, cuyo anhelo es entregarse completamente a la divinidad.
El sufismo concibe el universo desde la complementariedad, integrando las polaridades. El Corán enseña que Dios ha creado todo por pares y en perfecto equilibrio. Apenas como un balbuceo referimos los aspectos masculino (yalal) y femenino (Yamal; sin significar sexo, género ni roles), como atributos de la persona, del universo y de Dios. Atributos que se integran armónicamente en todo lo creado. Lo masculino en tanto cualidad dominante, manifestación de fuerza, poder, etc y lo femenino con rasgos más sutiles de receptividad, intuición, sumisión, flexibilidad y compasión, entre otros. Es en el llamado a la total sumisión a Dios que se reconoce al ser humano inicialmente femenino por su disposición y dócil sometimiento. Incluso Dios es; para muchos, en esencia femenino, ya que dijo al profeta: “Mi misericordia se antepone a mi ira”, lo que revela a un Dios misericordioso, compasivo, receptivo; que no pierde su complementariedad masculina por que ambas cualidades se expresan e integran simultáneamente.
El atributo femenino y; especialmente, la manifestación de la maternidad tienen un lugar preponderante en el islam. Dijo el profeta: “El paraíso yace a los pies de tu madre”.

Integrar, asimilar, bien-recibir…;tal vez se alcance así el sentido de la vida, pacificándonos y ofreciendo la Paz. Que la Paz sea el camino amoroso que nos reencuentre con los Otros; con la divinidad.

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